Este profesional ejerce su actividad en el sector de la educación formal y no formal y en el sector de los servicios sociales de atención a la infancia.
Las ocupaciones y puestos de trabajo más relevantes son los siguientes:
Educador o educadora infantil en primer ciclo de educación infantil, siempre bajo la supervisión de un maestro o maestra como educadores en las instituciones dependientes de organismos estatales o autonómicos y locales, y en centros de titularidad privada.
Educador o educadora en instituciones y/o en programas específicos de trabajo con menores (0-6
años) en situación de riesgo social, o en medios de apoyo familiar, siguiendo las directrices de otros
profesionales.
Educador o educadora en programas o actividades de ocio y tiempo libre infantil con menores de 0 a6 años: ludotecas, casas de cultura, bibliotecas, centros educativos, centros de ocio, granjas escuela,etc.
2. RIESGOS LABORALES EN EL SECTOR DOCENTE. ¿QUE SON?
Riesgo laboral es la posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo. Para prevenir riesgos en los centros docentes, han de constar en el Plan de Prevención los riesgos potenciales, y su valoración. Se ha de incluir la relación de medios disponibles para hacer frente a una posible emergencia.
Riesgo laboral es la posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo. Para prevenir riesgos en los centros docentes, han de constar en el Plan de Prevención los riesgos potenciales, y su valoración. Se ha de incluir la relación de medios disponibles para hacer frente a una posible emergencia.
Además de los riesgos laborales hay que recordar que los niños y niñas a los que se dirige a acción formativa de los centros de educación infantil pueden sufrir accidentes con ocasión de su aprendizaje. Estos riesgos escolares no son propios de la prevención de riesgos laborales, pero las actuaciones en materia de prevención laboral harán que se minimicen.
COMUNES
- Caídas a distinto nivel como, por ejemplo cuando se va cargado por una escalera o rampa, ha habido algún empujón, la escalera o rampa tiene una anchura escasa o es resbaladiza.
- Caídas al mismo nivel, como por ejemplo al tropezar por un pasillo lleno de mochilas, sillas de paseo, juguetes, etc.
- Caídas por ventanas u oquedades abiertas.
- Golpes con objetos y herramientas que se están manipulando.
- Golpes contra objetos inmóviles, como por ejemplo mesas o contra objetos o personas que se desplazan, como puede ser un choque con un alumno que va corriendo por un pasillo o con las mesas de servicio en el comedor.
- Golpes por caídas de herramientas, materiales u objetos, no exclusivamente en el aula, que se están manipulando.
RIESGOS LABORALES PROVOCADOS POR AGENTES MECÁNICOS
Atrapamiento entre objetos como estanterías, armarios o archivadores debido a la sobrecarga y baja estabilidad de los mismos.
Cortes con elementos cortantes de máquinas, herramientas o superficies peligrosas sobre todo en cocina y menos frecuentemente en el aula.
RIESGOS LABORALES PROVOCADOS POR AGENTES MEDIOAMBIENTALES
Los riesgos medioambientales en un centro de educación infantil son debidos a agentes físicos: luz, temperatura, humedad, ruido, vibraciones; químicos o biológicos
1.- Agentes Físicos
- Falta o exceso de iluminación en las clases.
- Malas condiciones termo higrométricas –de temperatura y/o humedad- que provocan diferencias de temperatura entre unas clases y otras; y entre las aulas y los pasillos.
- Mantener cerradas las persianas y uso de luz artificial.
- Reflejos en el aula
- Ruido debido a clases cercanas, o proveniente de la calle.
- Vibraciones por la existencia de obras, maquinaria no aislada convenientemente, etc.
2.- Agentes Químicos
Todos los riesgos químicos son debidos a la exposición a sustancias nocivas tanto sólidos, como líquidos o gaseosos que suspendidas en el aire o no, afectan la salud del hombre; sustancias tóxicas que son productos químicos cuya fabricación, proceso, distribución, uso o eliminación representan un riesgo inasumible para la salud humana o para el medio ambiente; sustancias cáusticas o corrosivas que son ácidos o bases fuertes, por ejemplo: el salfumán, la sosa, limpiadores de lavavajillas o productos desatascadores de tuberías.
3.- Agentes Biológicos
3.- Agentes Biológicos
Los agentes biológicos que generan riesgos laborales son seres vivos que causan enfermedades infecciosas, como virus y bacterias, o toxinas. El riesgo se ve incrementado al estar varias personas en el aula u otra zona del centro con un número reducido de metros cuadrados.
Virus y bacterias, muy normal trabajando con niños y en espacios reducidos. Para evitar el contagio es importante:
RIESGOS LABORALES PSICOSOCIALES
- Dividir la zona de cambios de pañales.
- Lavarse las manos antes y después de cada situación de riesgo.
- Lavar a menudo los juguetes, mobiliario y material de cocina.
Lo ideal es no entrar en contacto con niños que tengan enfermedades contagiosas pero eso es prácticamente imposible. Es importante utilizar guantes a la hora de manipular mocos, sangre y otros fluidos orgánicos de estos niños.
Mal clima laboral, sobrecarga en el trabajo, el excesivo número de alumnos por clase, escasez de medios, y la falta de expectativas pueden ser causas de afecciones tanto físicas como psíquicas:
- Estrés: toda demanda física o psicológica fuera de lo habitual y bajo presión que se le haga al organismo. En pequeñas dosis, es bueno y estimulante pero el exceso de estrés puede ser dañino para el cerebro y el cuerpo llegando a producir envejecimiento prematuro o un estado depresivo intenso.
- Acoso o mobbing: se produce cuando el trabajador es hostigado para conseguir que abandone el trabajo. Enlace relacionado: www.mobbing.ws
- Fatiga mental: una disminución de la eficiencia funcional que se manifiesta en una peor relación esfuerzo-resultado, sensación de fatiga y frecuencia de errores entre otros.
- Síndrome Bourn-out o síndrome de estar quemado: dicho término se utiliza para referirse al desgaste profesional que sufren los trabajadores de los servicios humanos (educación, salud, administración pública, etc.), debido a unas condiciones de trabajo que tienen fuertes demandas sociales.
Enfermedades de la voz
La Organización Internacional del Trabajo (OFF) considera al profesorado corno la primera categoría profesional bajo riesgo de contraer enfermedades profesionales de Ia voz, pues el tipo de voz más proclive a dañar los órganos vocales es la “voz proyectada”, es decir, la que se utiliza para ejercer una influencia sobre otras personas, llamándolas, intentando persuadir, tratando de ganar audiencia.
De hecho, en nuestro país, los “Nódulos de las cuerdas vocales como consecuencia de los esfuerzos sostenidos de la voz por motivos profesionales” son la única patología reconocida en la actualidad como enfermedad profesional para el colectivo docente.
CONCEPTOS
La voz es una corriente de aire que asciende por un tubo (tráquea) que de modo súbito se estrecha (cuerdas vocales). El estrechamiento hace que el aire produzca la vibración de las cuerdas vocales, y esta vibración es recogida por las cavidades de resonancia, imprescindibles para la emisión de la voz. Las más importantes son: la parte baja de la faringe, la cavidad bucal, el paladar, los senos paranasales y la rinofaringe. En definitiva, la emisión de la voz se debe a la acción coordinada de una infinidad de músculos y órganos: abdomen, tórax, cuello, cara, etc.
Se deben distinguir dos conceptos:
- Afonía: trastorno de la voz en su grado máximo, pérdida total de la voz, no se puede emitir ningún sonido.
- Disfonía: desórdenes de la voz que la desvían de alguna forma de lo normal.
Diferenciamos a su vez entre:
- Disfonía funcional: la causa del trastorno no se encuentra de modo evidenciable dentro de los componentes de la laringe y entre ellos las cuerdas vocales.
- Disfonía orgánica: cuando se aprecia una lesión dentro de la laringe, hallándose principalmente en las cuerdas vocales. Las lesiones más habituales son: nódulos pólipos, edemas, quistes y diversas laringitis.
CAUSAS
Existen factores personales entre las causas de los problemas de voz como los hábitos alimenticios, de consumo de tabaco, e incluso la forma de hablar. No obstante, dado que los hábitos de los docentes no difieren demasiado de los del resto de la población, si entre el profesorado las patologías de la voz tienen una incidencia mucho mayor, parece evidente que ello es debido a su profesión.
El profesorado debe enseñar a los alumnos una materia concreta, adiestrarles en una forma de comportamiento y hacerles mantener un estado óptimo de estimulación y ofrecerles un soporte afectivo, lo que conlleva un uso intensivo de la voz que no se da en otras profesiones
Existe una mayor incidencia de problemas de voz en los niveles educativos inferiores, y en algunas materias especificas como idiomas, educación física o música, donde, en general, la necesidad de sobreesfuerzos vocales es mayor. Dichas patologías también son más frecuentes durante los primeros años de ejercicio profesional ya que con la práctica se produce un autocontrol involuntario y una mejora de la técnica vocal.
La incidencia de los nódulos vocales en las mujeres es mayor, probablemente debido al hecho de poseer una laringe más pequeña o más bien a que para elevar su voz deben realizar un mayor esfuerzo vocal que los hombres.
FACTORES DE RIESGO
La tarea
Como ya se ha comentado anteriormente, la práctica docente exige un uso constante de la voz, subidas y bajadas de tono, para comunicar, remarcar lo importante, reprender o recompensar, estimular o calmar, preguntar, responder, etc.
En ocasiones, el profesional habla a la vez que se escribe en la pizarra. Si lo hace colocado de espaldas a la clase, al proyectarse la voz en dirección contraria hacia donde están las personas que han de recibir el mensaje, se hace imprescindible elevar el tono.
Ruido
AI interior del aula llegan en ocasiones multitud de ruidos, bien procedente de fuera del centro (calles o carreteras muy transitadas. vías férreas. etc.) bien generados en las propias instalaciones (una inadecuada distribución de los espacios o tiempos, deficiente aislamiento acústico de zonas ruidosas como aulas de música, gimnasios, talleres, etc.).
El ruido también puede proceder del interior del aula y ser generado por el alumnado, por ser un grupo numeroso, por su edad, por su comportamiento. etc.
Un nivel de ruido elevado obliga a forzar la voz para poder mantener la comunicación e imponer autoridad y además afecta negativamente a la labor educativa, ya que incrementa la fatiga mental y la agresividad, dando lugar a problemas de comportamiento y conflictos, además de disminuir el nivel de atención y concentración.
Investigaciones realizadas en este campo estiman que el ruido ambiental normal en las aulas se sitúa generalmente en torno a los 55 dBA. El docente eleva de forma espontánea la intensidad de la voz, para mantenerla 15 dBA por encima del nivel de ruido ambiental. Esto significa que durante gran parte de las horas de clase el profesional habla con al menos 70 dBA de intensidad, mientras la intensidad fisiológica de la VOZ conversacional no supera los 65 dBA. Esta circunstancia supone un esfuerzo potencialmente peligroso para las cuerdas vocales.
Acústica de las aulas
Las dimensiones de algunas aulas (grandes dimensiones, techos de elevada altura ) obligan a elevar la voz. Mención especial merece la materia de educación física, que se desarrolla en espacios de grandes dimensiones como gimnasios o polideportivos o, incluso, al aire libre.
Por otra parte, tanto la relación entre las diferentes dimensiones (largo, alto y ancho), como los materiales que recubren suelo y paredes de algunos espacios generan reverberación, fenómeno que dificulta la comunicación. Como consecuencia, el docente debe forzar la voz para conseguir que su mensaje sea comprendido por el alumnado.
Condiciones no adecuadas: la temperatura, humedad y ventilación
Las condiciones extremas y las variaciones de temperatura, tanto dentro del aula como entre el aula y los pasillos, pueden generar problemas en el aparato respiratorio y por tanto también afectar a la fonación.
En cuanto a la humedad, en las aulas puede haber problemas con niveles bajos de humedad, que aparecen sobre todo cuando está funcionando la calefacción, lo que dificulta el mantenimiento del nivel necesario de lubricación de las cuerdas vocales. En los gimnasios o en las clases de educación física al aire libre, en ocasiones, los problemas surgen por exceso de humedad.
Por último, mencionar que una ventilación escasa genera un aire viciado, con mayor concentración de agentes potencialmente patógenos, y malos olores, factor que puede influir indirectamente en la fonación.
Polvo
El polvo, tanto el que procede del exterior, como el que origina la tiza, sobre todo la tiza no hipoalergénica, resulta molesto e irrita la garganta del docente.
Edad del alumnado
A menor edad del mismo, generalmente hay mayor incidencia de problemas de voz, si bien, en los niveles inferiores el número de alumnos/as por aula suele ser menor.
En Educación Infantil, hay que tener en cuenta que los alumnos no saben leer, por lo que la explicación de cualquier materia, concepto o actividad ha de hacerse de forma fundamentalmente verbal. Es muy frecuente el uso de cuentos como método de aprendizaje y que el profesor ponga voces distintas para cada uno de los personajes, con el esfuerzo vocal suplementario que supone el hecho de utilizar unos registros distintos al propio. Las canciones también son una forma de enseñanza muy utilizada que supone cierta sobrecarga de la función vocal.
Número de alumnos/as por clase
Influye directamente tanto en el nivel de ruido existente en la clase, como en las posibilidades de generación de conflictos y en la distancia a la que se sitúan los alumnos más alejados.
Horario de las clases
Las clases de primera hora de la mañana y las de después de comer, son de mayor riesgo. Tras despertarnos, la actividad orgánica está regida por el sistema Simpático (la parte del sistema nervioso que gobierna la vida vegetativa y es independiente de la voluntad) lo que dificulta la actividad de las cuerdas vocales. Después de comer, se activa la digestión (función regulada, al igual que la fonación, por el nervio vago) apareciendo sopor, que induce a una fonación más costosa, que se agrava ante la dificultad del descenso del diafragma, debido a un aumento del volumen del estómago.
Estrés
La tensión generada por la propia tarea y la multiplicidad de funciones que impartir una clase implica, influye en la utilización de la v oz. La tarea docente exige un gran rendimiento físico y psíquico de tal forma que cualquier situación que merme dicha capacidad, conllevará un mayor esfuerzo vocal para compensarla.
Es especialmente reseñable el llamado estrés del principiante, que se produce en los primeros años de docencia y también el que aparece cuando hay que abordar una asignatura nueva, un cambio de nivel, etc.
En ocasiones, la formación previa del docente no incluye técnicas para una correcta utilización de la voz.
PATOLOGÍAS DE LA VOZ MÁS COMUNES ENTRE EL PROFESORADO
La falta de seguridad que sufre quien se inicia en una tarea, incrementa su estrés, y ello afecta a su voz. También se produce el fenómeno inverso. Al ser la voz una herramienta de trabajo imprescindible para el docente, cuando la misma deja de responder adecuadamente se puede producir sensación de impotencia que puede originar situaciones de estrés.
Falta de formación específica
En ocasiones, la formación previa del docente no incluye técnicas para una correcta utilización de la voz.
PATOLOGÍAS DE LA VOZ MÁS COMUNES ENTRE EL PROFESORADO
- Nódulos y pólipos: excrecencias de las cuerdas vocales relacionadas con una mala dinámica vibratoria. Son reversibles en su forma inicial, pero en estados avanzados precisan microcirugía. Requieren reeducación ortofónica.
- Corditis vasomotora: congestión crónica. Se agrava con el esfuerzo vocal y es parcialmente reversible.
- Hiperplasia de los pliegues vesticulares: Se trata de una excesiva multiplicación de células normales en dichos órganos. Puede resolverse con ejercicios ortofónicos, aunque en último caso precisa de microcirugia.
- Otras: Hiperemia de los bordes libres de las cuerdas vocale s, úlceras laríngeas de contacto, laringitis pseudomixomatosa, etc.



